Origami para niños: conoce la técnica y sus beneficios

Imagen de Franca F.
Enviado por: Franca F.

La técnica del Origami o también conocido como papiroflexia, no es más que el arte de doblar o plegar el papel con el objetivo de crear diversas y creativas formas. Este arte tiene su origen en Japón y tiene la única condición de que no se puede utilizar más que el papel y las manos. Quedan prohibidas las tijeras, las grapas, el pegamento. Sin todo ello igual es posible crear increíbles formas de flores, animales y figuras geométricas.

Este arte no solo lo llevan a cabo los adultos, es una excelente actividad para que desarrollen los más pequeños, y lo mejor de todo es que practicar este arte tiene numerosos beneficios para ellos.

Conoce un poco más del Origami y de lo bueno que puede ser para tus niños practicarlo, tras el salto.

Lo primero que debes tener en cuenta es que esta técnica implica tener paciencia y constancia. Dos virtudes que es importante que aprendan los chicos a través de actividades lúdicas como esta. Cada figura de Origami se debe hacer siguiendo rigurosamente paso a paso los pliegues necesarios para que el resultado sea realmente el buscado. Es así como los niños aprenden a seguir instrucciones, y si las cumplen como es debido, la recompensa será increíble. Sentir que ellos mismos, con sus propias manitos pudieron convertir un pequeño papel en una hermosa grulla que mueve sus alas, es algo que de seguro les asombrará y les encantará.

Además por ser una actividad manual, la técnica de Origami incentiva la imaginación del niño y promueve su expresión artística, desarrollando su destreza manual (los pliegues deben ser precisos y prolijos). Por otro lado al ser un arte que requiere de un procedimiento dado, es que ayuda a la concentración del niño en la tarea que está desempeñando, llevando a que se olvide de todo el resto. Se distrae y se entretiene de una forma sana, y lo que es aún más importante, lo hace él mismo. Esto hará que aumente su autoestima, al sentir que es capaz de elaborar algo con sus propias manos, darle forma y convertirlo en un juguete. Porque lo mejor de todo es que luego los niños podrán jugar con sus propias creaciones.

Es bueno tener en cuenta que primero que nada los niños necesitarán de alguien que les enseñe con paciencia y cariño paso a paso cómo hacer cada figura. Aprovecha esa oportunidad para compartir un grato momento con tu niño.

Artículos recomendados

Comentarios